martes, 1 de septiembre de 2020

Don Juan de Nadie (Aldo Samudio)

Me he visto nacer solo, como una fruta caída al piso y germinada en la tierra con gotas de lágrimas. He visto forjar mis pasos de una manera indolente cuando noté que mis pies ya estaban cansados aun antes de que naciera. He nacido un poco aquí y otro poco allá sin desperdiciar tiempo. Me he visto crecer como un cardo sin el cardizal y me he devorado al mundo con espinas y, aun así, no escupí la sangre que emanaba de mi boca herida.

He vivido como viven los reyes de alcantarillas, husmeando por recónditas ventanas desoladas, con paisajes que enamoran a las serpientes y a los ebrios. Por alguna razón la vida me hizo especial, con una belleza deslumbrante que el espejo roto y marchito había reflejado una y otra vez por décadas.

He hablado de mi belleza pero no soy de presumir, como muchos lo hacen, sólo la acepto porque considero que no debo tener compasión de nadie, cuando en verdad, algunas realidades que viven otras personas me sofocan por las noches.

Soy consciente de que han atentado contra mi ser muchas veces, las mujeres me habrán abrazado en sus sueños por más de mil veces en interminables noches. Recuerdo un sueño en el que Narciso me había tragado y había vomitado mariposas amarillas, pétalos de rosas del color del oro y las heridas verticales que iban dibujando mis uñas, rasgando su garganta cuando me resistía al ser tragado, dejaron nacer arcoíris desde su lengua hasta la boca de su estómago. 

En mi vida he tenido cifras inmemoriales de mujeres a las que nunca he tocado. Las primeras citas eran espeluznantes, elaboraba un escaneo residual y antes de completar la dichosa tarea, ya el encanto yacía roto en partículas siderales por un suelo que ni siquiera merecía que lo pisara en ese momento tan atroz.

No quiero alardear de mi belleza pero a veces cargo con el peso en la memoria de todas aquellas mujeres que se han quitado penosamente la vida, porque fue imposible corresponderlas. Con gran tormento, recuerdo que una de ellas se extirpó los ojos para no verse enredada en tan humillante realidad. Hubo otra que se aventuró en un viaje a mar abierto, inventando una interesante fantasía de que se había marchado con un hermoso joven que era reconocido por tener una enorme mansión amurallada que ningún ladrón podía ser capaz de atravesarla, pero en realidad murió en un botecito pobremente diseñado, tras haber pasado días naufragando sin agua ni comida. O cómo olvidar a aquella mujer artista que me dibujaba y pintaba incansablemente a su lado hasta que las terribles fauces de la verdad le habían hecho entender que jamás me tendría por amante y decidió tomar un pincel, ungirlo con ácido y pasárselo violentamente por el rostro para luego morir en su cama trastornada por el dolor del cuerpo y del alma.

Debo decir que no vine a este mundo como quien viene de una fiesta, alcoholizado y decretando mediante el sexo un souvenir que crecerá por algún tiempo pero morirá como cualquier flor que resplandece fugazmente. Debo aclarar que el poder de mi amor es el mayor sacrificio que deberán hacer las personas por amarme, por desearme, por no poder contener las ganas de tenerme en frente y mirarme a los ojos esperando que consigan ser únicamente suyos. Ese es el sacrificio, su incapacidad de amarme y mi imposibilidad de merecerlas.

Es por ello que mi vida siempre estuvo al margen de la admiración. Las mujeres que se han sacrificado por codiciar mi amor eran mujeres extraordinarias, que una vez que despertaron su amor por mí sólo la muerte pudo apagarlo. El poder de mi bondad equivale al poder de mi belleza y mi sacrificio siempre ha sido vivir en las alcantarillas, en los barrancos desolados y fríos, bajo los puentes solitarios que me miraban incansablemente.  

¿Se han preguntado quién soy? La naturaleza de la estupidez humana sólo mira las cosas, los objetos de este mundo. Sólo puede ver lo que se le presenta ante los ojos, creen que pueden codiciar las circunstancias de lo ajeno, cuando lo esencial de la vida se derrite ante sus ojos incapaces de percibir la abstracción de una mirada muerta. Podés decir que soy todo aquello que no imaginás. No se hagan dueños de ilusiones ajenas, porque entrarán en el interminable círculo de sacrificios absurdos.

Ahora bien, estoy bajo un puente, soy estiércol de animal, soy un vientre podrido sin un bebé dentro, soy tripa de gallina en el rostro y grasa de cabra en el cabello; aun así no soy menos atractivo, sigo resplandeciente con mi belleza única y descomunal. Si me seguís mirando, seguirán construyendo el altar para tu sacrificio y eso me desconsuela. Soy la moda, soy la soberbia de tu imaginación, soy la vida funesta y aun así sigo evitando tu mirada porque soy piadoso y corro a esconderme en los juncos de la periferia, fríos, oscuros y húmedos.

He aquí mi fracaso como amante, siendo el hombre más hermoso del mundo.

 

Sobre el autor

Aldo Edgar Samudio es oriundo de Colonia Wanda (Misiones), tiene 33 años, se desempeña como docente de Lengua y Literatura. Si bien sus lecturas abarcan diversos escritores y temáticas variadas, actualmente su interés se centra en indagar en la literatura misionera e ir conociendo sus diferentes autores.

En lo que respecta a su recorrido literario, Aldo ha obtenido una mención especial en el certamen del día del amigo organizado por Poetas Unidos de la provincia de Chaco. También ha sido premiado por los usuarios de Instagram en el concurso de microrrelatos organizado por el Programa de Cultura del CFI y ha participado en el certamen de microrrelatos de la Fundación César Egido Serrano de España.

Además, ha publicado dos cuentos en Misiones Cultural: Noche sinfónica y Mi última víctima. Si bien hasta el día de la fecha no ha publicado ningún libro, el autor lo considera como parte de un proyecto próximo.







8 comentarios:

  1. Un testigo del mundo? Un autoretrato de muchos "alguienes"? Un cirujano desmenuzando su propia historia? Todo puede ser posible en tu texto. Genial escrito. Bienvenido

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    1. Poética devolución Marcos. El alivio en el alma que nuestra escritura tengan tan valiosos puertos. Mil gracias por el comentario. 👏🏾

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  2. Felicitaciones amigo. Todo lo mejor para tu futuro proyecto

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