lunes, 22 de febrero de 2021

Pachuchu (Una historia de masculinidades) (Lucas Pérez Campos)


 (Toda puesta en escena de este texto deberá contar con autorización del autor)  arbolesminiteatro@gmail.com 

 

Personajes
Chabón
Tipo sin remera
Mandíbula
Esposa del Mandíbula
Hijastra del Mandíbula
Tipo
Vago 1
Vago 2
Policía
Amigo 1
Amigo 2
Amigo 3


Escena 1

Una puerta de madera que se golpea y se pasa a un patio oscuro con una casa de madera. A través de la ventana de la casa atiende un tipo sin remera.

Tipo sin remera.- ¿Hola?

Chabón.- ¿Está Mirta?

Tipo sin remera.- ¿Qué necesitás?

Pausa

Chabón.- Mirta… yo pasé hace un rato, me dijo que iba a tener algo más tarde.

Tipo sin remera.- Esperame ahí.

El tipo sin remera entra a la casa y vuelve a la ventanita.

Tipo sin remera.- ¿Vos cuánto necesitás?

Chabón.- Un cien.

Tipo sin remera.- Bueno. Ahora no tengo nada. Mañana va a llegar.

Chabón.- Uh, qué bajón. ¿No te queda nada?

Tipo sin remera.- No. Chau.

Chabón.- Ni un poquito que me puedas vender porque no consigo en ninguna parte.

Tipo sin remera.- Mirá, el que tiene es El Mandíbula. Si te animás podés llegar. Si te apurás antes que baje el sol, porque después no te recomiendo que andes por esos lados. Tené cuidado. El Mandíbula estuvo preso hace poco, porque lo encontraron con su hija. Mala suerte tuvo. Le fueron a allanar justo cuando estaba con su hija. Mala suerte y mala leche. Andá a lo del Mandíbula pero no le digas que te mando yo. Decile que vas de parte de Enfermo. Enfermo es un chabón que seguro que conoce.


Escena 2

En el frente de una casa de madera. En el patio delantero cerrado con tacuaras, plantas, ladrillos y otras cosas. Está el Mandíbula sentado, su mujer cocina sobre una fogata. El chabón está parado en la entrada.

Chabón.- ¿Hola? ¿Cómo estás? ¿Tenés algo?

Mandíbula.- ¿Disculpame? ¿Te conozco?

Chabón.- Yo vine la otra vez con un amigo.

Mandíbula.- ¿Viniste con un amigo la otra vez? Claro, ya me acuerdo. Pasá, pasá. Ponete cómodo.

Pasan al patio delantero. Hay una sola silla donde estaba sentado el Mandíbula.

Mandíbula.- Sentate, sentate.

Chabón.- En realidad estoy apurado. Tengo… Me están esperando unos amigos. Quería preguntarte.

Mandíbula.- Vos querés hacerla rápida. De una. Está muy bien. ¿Qué estás buscando?

¿Tiki-tiki?

Chabón.- No. Solo un poco de…

Mandíbula.- Porque te aviso que tengo la mejor papoña que se consigue ahora. Vengo recién de una reunión de abogados que me invitaron porque querían probar varias líneas de tiringui y me compraron todos a mí, porque quedaron contentos con mi Carmela. 

Pero vos no querés Carmela, vos querés Luciano.

Chabón.- ¿Eh? No, yo quería un poco de (pausa, piensa) pachuchu.

Mandíbula.- (Pausa) ¡Por eso! Luciano. Fumarinchu.

Chabón.- Claro. Amigo verde.

Mandíbula.- Eso, amigo. ¿Cuál era tu amigo? ¿Manuel? ¿Vos viniste con Manuel el otro día?


Chabón.- Eh, no. Yo vine no la semana pasada, sino la otra, la anterior a esa, con un chabón que conozco, que justo vinimos.

Mandíbula.- Manuel, el que tiene siempre camisas rojas. ¿Ese es tu amigo?

Chabón.- No, yo no lo conozco… Con Manuel no hablo, no hablé nunca, no sé quién es. Yo vine con otro amigo, que no es mi amigo tampoco. Vine con él, pero porque justo vinimos, ya antes había venido con otros, vos te acordás de mi. ¿Te acordás? ¿Te acordás del Enfermo?

Mandíbula.- ¿Vos sos amigo del Enfermo? Mirá.

El Mandíbula entra a la casa mientras el Chabón queda esperando en el patio delantero con la mujer que está cocinando. El Mandíbula sale de la casa con una pistola en la mano.


Mandíbula.- Mirá. Te pusiste pálido, ¿eh? Acá tenemos de todo. Esta hermosura me la vendió el Enfermo, tu amigo. Fijate bien qué amigos tenés. ¿Y qué anda haciendo el Enfermo ese? ¿Volvió con la mujer?


Chabón.- Ni idea. No lo veo mucho. Por ahí me lo cruzo en algunos lugares. Pero no  sabía que se había separado.


Mandíbula.- Se separaron, sí. Es que eso nunca funciona. Yo en el año mil novecientos ochenta y nueve me casé con la hija de un diputado. Tenía todo. Pero no funcionaba.

Eso nunca funciona. Un día le dejé el anillo, un reloj de oro que me había regalado y me fui a Brasil. Eso es así, acordate. Porque vos sos joven y ahora seguro pensás que podés hacer muchas cosas, pero después aprendés a andar con cuidado. Ahora vos andás sin cuidado, y eso es muy peligroso.

Chabón.- Sí, por eso me quiero ir medio rápido. ¿Tenés ese..?

Mandíbula.- Sí, tengo. Pero cuidado, pibe. ¿Vos qué edad tenés? ¿Veinte, diecinueve, veinticinco? Son edades críticas. Donde uno se manda cagadas. Por ejemplo, vos viniendo acá con ese pantalón. Ese pantalón acá significa violación. Ahora porque estás con nosotros que somos una familia tranquila que no te vamos a querer hacer nada malo, pero ¿cómo vas a venir acá con ese pantalón?


Chabón.- Sí, por eso también es que estoy apurado para irme. No quiero que se haga de noche.


Mandíbula.- Ni de noche ni de día podés andar con ese pantalón por acá. ¿Vos qué hacés? ¿Tus padres son abogados, no?

Chabón.- No. Solo quería un poco de coso pero si no tenés nada…

Mandíbula.- Tengo. Pasa que quería conocerte un poco más, porque la verdad es que no me acuerdo de vos.


Chabón.- Mirá, yo venía antes, mucho antes. Después me fui a Córdoba. Ahora volví y hace poco vine con el Enfermo y me enteré donde andabas. Por eso me mandé solo, porque que me conocés.


Mandíbula.- Claro. Vos sos el pibe que venía antes. Pasa que te dejé de ver. Y estás medio distinto.

Chabón.- No, te parece nomás.

Mandíbula.- No, estás distinto, estás más grande. Por eso. Tenés que probar mi merezunda, porque es increíble, te digo.

Chabón.- Te agradezco, pero no quiero ahora. Solo quería, si tenés un poco de…

Mandíbula.- ¿Cuánto querés?

Chabón.- Un cien.

Mandíbula.- Bueno, esperá. (Grita hacia adentro de la casa) Elena. ¡Elena! Elena, por favor, traeme la piedra que está donde vos sabés. ¡Dale, Elena, apurate! No ves que el chabón está apurado, se tiene que ir, que se le viene la noche. ¡Dale, Elena, mierda, vení para acá con el coso te digo!


Aparece Elena, la hijastra del Mandíbula, una nena de siete años con un paquete en sus manos.

Mandíbula.- Ella es Elena. Saludalo al pibe.

Silencio. Mandíbula agarra el paquete que trae la niña.

Mandíbula.- Eso sí, yo no te vendí nada. Si alguien te agarra y te pregunta, te vendió un chico que pasaba en bicicleta. ¿Sabés?

Chabón.- Yo no soy buchón.

Mandíbula.- Está muy bien. Es lo único que no hay que ser en la vida.

 

Escena 3

En una calle de tierra, justo frente a una canchita de fútbol va el Chabón con paso firme. Se cruza con un tipo de presencia perturbadora.

Tipo.- Hola, amigo.

El Chabón acelera y el tipo lo agarra del brazo

Tipo.- Hola, amigo. Te estoy saludando. ¿Para qué vas a ser mal educado? Saludame bien, como yo, que te digo: hola, amigo.

Chabón.- Hola.

Tipo.- ¿Querés que te suelte el brazo?

Chabón.- Sí.

Tipo.- ¿Sabés si se consigue algo?

Chabón.- No, ni idea.

Tipo.- Pero vos viniste acá por eso. ¿No?

Chabón.- ¿Por qué? No.

Tipo.- (Se ríe) Te voy a soltar, pero no quiere decir que te puedas ir, porque todavía no  nos despedimos.


El tipo suelta al Chabón, este intenta salir corriendo y tropieza enseguida. El tipo se le acerca.

Tipo.- ¿Te lastimaste, amigo? ¿Será que el Mandíbula…?

Chabón.- (Desde el piso) Sí.

Tipo.- Muchas gracias. (Se va).


Escena 4

En una calle a punto de salir de la villa. El Chabón camina seguro de que ya pasó lo peor. Se le acercan el Vago 1 de frente y el Vago 2 medio de atrás. El Vago 2 tiene una especie de cuchillo en la mano.


Vago 1.- (Se acerca con el Vago 2 a increpar al Chabón) ¿Qué te pasa a vos? Así que estás apurado. De quién corrés, perra.

Vago 2.- Preguntale qué estaba haciendo acá.

Vago 1.- Yo a vos te conozco. Vos sos amigo del Enfermo de mierda ese.

Vago 2.- Sacale todo.

Vago 1.- A ver. Qué pegaste.

Chabón.- Permiso, estoy zafando.

Vago 1.- Zafando mis bolas saladas. Dame acá lo que pegaste.

Chabón.- Pero no pegué nada, estoy zafando.

Vago 2.- (Le mete la mano en el bolsillo) Un cien el hijo de puta.

Chabón.- (Intenta zafar medio corriendo) Ya fue, dejame zafar ahora.

Vago 1.- Pará, pará. Escuchame una cosa, pedazo de mierda. Decile al enfermo de tu amigo que…


Chabón.- Pero yo ni conozco a ese vago, dije un nombre para que no se persigan y  zafar rápido.


Vago 1.- No te creo una mierda. Y escuchame cuando te hablo, forro pelotudo, hijo de yuta, decile al Enfermo que se cuide. Que se cuide, decile. ¿Le vas a decir?

Chabón.- Te juro que ni lo conozco.

Vago 1.- ¿Le vas a decir?

Chabón.- Pero, hermano, escuchame. Te digo que de verdad no lo conozco. No sé quién mierda es. Dije un nombre, nomás.


Vago 1.- ¿Ah, sí? Y justo se te ocurrió “Enfermo”. Nunca pensaste decir “soy amigo de Carlitos” o de Juan o de Pedro. Claro, justo se te ocurrió un apodo de un terrible delincuente. No me mientas, ¿sí?. No me mientas…


El Vago 1 y el Vago 2 se van. El Chabón se dispone a zafar y ve la luz de un patrullero cerca. Se acerca un policía con un gran bigote.


Policía.- Cht, cht. Documento, pibe.

Chabón.- ¿No vio? Me acaban de asaltar.

 Policía.- ¿Quién te asaltó?

Chabón.- No sé, unos vagos ahí. Pero ya estoy bien. Se ve que se asustaron con la luz esa del patrullero.

Policía.- Pero pará. Decime quiénes eran. Yo conozco a todos los vagos de acá. A algunos los conozco más que a otros, mirá lo que te digo.

Chabón.- No… No vi bien. Uno tenía una remera de Iron…


Policía.-(Simulando toser encima de la palabra) Pantalón. 


Chabón.-¿Cómo?

Policía.- No, que me cuentes quién te asaltó. Cómo eran los vagos. Qué te sacaron.

¿Vos sos así, homosesual? (Le mete las manos en los bolsillos y le saca todo: las llaves de su casa, la billetera y un celular, le saca la plata de la billetera y tira el resto al piso) Pero no te sacaron nada, perra.

Chabón.- Permiso. (Junta sus cosas y se va mientras el policía habla a los gritos).

Policía.- Mirá, si vamos a hacer de cuenta que no tenés puesto ese pantalón avisame, nos hacemos bien de los boludos y yo no digo nada, pero, por favor, si sos homosesual vos sabés que en la escuela de cadetes se avanzó mucho en el tema de la no sé qué de derechos no qué, de los humanos y los putos, y eso. Las mujeres también. Si yo te veo que le estás pegando a una mujer yo voy y te meto preso, pero no creo que te pueda pasar eso con ese pantalón puesto. Qué querés, uno no es de piedra.

 

Escena final

En la puerta de la casa del Chabón, lo están esperando sus tres amigos.

Amigo 1.- ¡Bien ahí!

Amigo 2.- ¡Qué bueno que volviste!

Amigo 3.- Vamo a probar eso.

Amigo 1.- ¿Qué onda? ¿Vino bien servido?

Chabón.- Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhh. Rockanrroll



Sobre el autor:
Lucas Pérez Campos (cuyo sobrenombre es Lvcas) nació hace 38 años en la ciudad de Posadas, Misiones, en donde reside actualmente.

Lvcas es un tipo de teatro. Su conexión con la creación teatral empezó en 1998 cuando tomó su primer taller de actuación. Actualmente, dirige, actúa y escribe teatro. Su recorrido literario se asocia más a la actividad teatral que a la literaria. Lvcas considera que la dramaturgia no encuentra su mayor valor como obra literaria sino que es un medio para la creación teatral. Pero aun así puede ser considerada una obra en sí misma dependiendo del interés del lector. Su primer texto estrenado fue “Dónde están los teroncios” en 2009. Otros de sus textos estrenados fueron “Los señores”, “Largo silencio”, “La intensidad de la birra” y “Sobre la importancia de fotografiar la comida”, estas dos últimas dirigidas por él mismo.


PUBLICACIONES COMO DRAMATURGO:

  • “Dónde están los teroncios” en la revista “Escritores misioneros” 2017.
  • “Los señores” en la revista “La culturosa: artes y espectáculos en el nordeste argentino” 2015.
  •  “Lvcas D, la “d” es de dramaturgia” publicado por BOA editoriales 2013.
  •  “Sobre la película del gobernador y el bailarín” en “El Nea escribe teatro 2013”.
  • “Largo silencio” en “El Nea escribe teatro” 2013.
  • “El putito se la recontracome” en “Teatro x la identidad 2011 Misiones-Nea”

 

Redes: @lvcas_pc (ig)

                Lvcas perez campos (Facebook)





1 comentario:

  1. genio creativo, laburador, espíritu libre y alma y sangre de teatro. Que viva siempre ese amor!

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