lunes, 21 de septiembre de 2020

Siesta generacional (Fabián H. Medina)


Puede que sea buen momento
o tal vez el momento menos malo
para aceptar nuestra derrota 
para firmar la capitulación



Veníamos a llevarnos el mundo por delante
pero el mundo nos terminó llevando puestos


Seguramente nos irá mejor que a nuestros padres
pero mucho peor de lo que anotamos en nuestro diario de infancia



Tal vez ninguno de nosotros tenga una casa propia, 
ni siquiera un terreno donde caernos muertos.
Con poder pagar un depto en un barrio decente
o un monoambiente que no se llene de humedad
después de la primera lluvia de otoño 
podríamos darnos por realizados. 



Nuestros sueños de gloria serán pisoteados
por la cotidianidad y la abulia.



Yendo y viniendo de trabajos que odiaremos
nos pasaremos la mayor parte de nuestra vida.
Seremos changarines deluxe:
con títulos pero precarizados.



El poco tiempo que nos sobre, 
entre los cuatro laburos que necesitaremos
para cancelar el mínimo de la tarjeta,
lo usaremos para nuestros proyectos. 
Ya no grandes emprendimientos
sino pequeños pasatiempos
Pírricas victorias al tedio



El hijo pelotudo del dueño de la empresa
heredará el cargo por el que tanto nos deslomamos
y aunque fantaseemos con el retiro voluntario
seguro trabajaremos hasta los 80 años
bancando al no menos pelotudo hijo cuarentón
que sigue viviendo en nuestra casa
porque no encontró su profesión
o porque no se le canta hacer nada



¿Todo muy pesimista?

¿Todo muy realista?

A lo mejor el futuro resulte distinto
Mucho mejor… o menos malo
Por eso ahora pensemos en lo bueno
Hagamos el esfuerzo
Todavía nos quedan 5 minutos hasta que suene la alarma.




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